martes, 24 de enero de 2012

Uno de cada 4 españoles padecerá una enfermedad mental a lo largo de su vida

Casi 165 millones de personas en toda Europa y más de 10 en España padecen algún tipo de trastorno mental. Los trastornos mentales - depresión, ansiedad, esquizofrenia, trastorno bipolar, etc.- afectan cada vez a más personas en el mundo, a cualquier grupo de edad. A pesar de ello, una gran parte de los afectados son diagnosticadas tardíamente y tardan varios años en recibir el tratamiento más adecuado.

En España se calcula que hasta uno de cada cuatro individuos en edad adulta puede llegar a padecer alguna de estas enfermedades a lo largo de su vida y hasta el 11% de la población infantil se encuentra en riesgo de desarrollar una mala salud mental. Estas patologías son la causa del 30% de la discapacidad producida por enfermedades médicas, superando a las cardiovasculares u oncológicas. Sin embargo, según datos del Informe INESME Presente y futuro de las enfermedades mentales más prevalentes, sólo cinco de cada 100 euros invertidos en salud en nuestro país se destinan a estas enfermedades, una cifra inferior a la media europea, lo que hace mirar con cierta reserva al futuro.


Estrés y crisis                                                                                             

«Es cierto -precisa Arango, que etapas de estrés como la que vivimos en la actualidad constituyen el caldo de cultivo para desarrollar una enfermedad mental y se está observando un incremento de las mismas. No obstante, también se están confundiendo problemas de adaptación esperables a situaciones críticas como el paro, las dificultades económicas o la soledad con trastornos mentales ».

Otro de los grandes retos de la psiquiatría se encuentra en el porcentaje significativo, «mayor de lo deseado», de afectados que no reciben tratamiento. «A pesar de que las cifras de consumo de antidepresivos, pudieran indicar lo contrario», apunta Vieta, «todavía son muchos los enfermos con patología grave que no están siendo tratados». Esto impacta de forma directa en la salud física y psíquica de los enfermos, acortando su esperanza de vida. Por ejemplo, en pacientes con esquizofrenia hasta veinte años menos respecto a la población general.

Recientemente, un informe de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) señalaba que casi el 50 por ciento de los pacientes con enfermedades mentales graves y cerca del 70 por ciento de aquellos con un desorden moderado no reciben tratamiento para su enfermedad.
En lo relativo al tratamiento, preocupan también las barreras para el acceso a los medicamentos. Según apunta Vieta, «tanto en las comunidades autónomas como en los centros hospitalarios se está limitando el acceso a determinados tratamientos aprobados, de forma que los médicos no podemos dispensar medicamentos innovadores con eficacia basada en la evidencia, dañándose, de esta forma, la calidad asistencial».

Periódico: ABC
Fecha: 14 de diciembre de 2011

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