Como ella, entre 8.000 y 12.000 mujeres en España llevan prótesis fabricadas por la empresa francesa Poly Implant Prothèse. Algunas han tenido problemas de infecciones y roturas y se las han tenido que extraer. A Regatero le han provocado enormes dolores y quistes. Y los problemas empezaron justo después de la intervención. “Como me había hecho una reconstrucción y no solo un aumento de pecho el cirujano me dijo que el dolor era normal”, resume. Pero al cabo de un año estaba peor. El pecho se le había hundido y la quemazón era cada vez más fuerte. Fue a la clínica, allí le aconsejaron volver al quirófano para otra reconstrucción. “Eso no lo arregló”, lamenta. Apenas podía levantar los brazos, lo que unido a los dolores constantes la obligaron a abandonar las pruebas para Policía Nacional que se estaba preparando. Poco después de su segunda intervención, Regatero se enteró por la televisión de la alerta sobre las PIP. “El médico sabía que yo llevaba esos implantes pero no me avisó ni me las cambió cuando volvió a operarme”, critica. “Luego me dijeron que mis secuelas no se deben al fraude del fabricante”, dice estupefacta.
Regatero no sabe qué hacer. La clínica donde se operó argumenta que si quiere extraerse las prótesis debe volver a pagar la intervención. “Nadie nos da una respuesta, las autoridades nos han abandonado. Estamos desprotegidas. Tengo 27 años, soy joven y cuando salgo de la ducha y me toco y me veo el pecho deformado se me cae el alma”, dice.
Por el momento, España no aconseja la extracción de las prótesis si no están rotas. Otros países de la UE, como Francia o Alemania si han hecho un llamamiento para que todas las portadoras vuelvan al quirófano para quitarse las PIP de manera preventiva. Una recomendación que llega 18 meses después de la alerta sanitaria que retiró estos implantes del mercado, y que se ha llevado a cabo ahora, según las autoridades francesas, por la detección cada vez más habitual de problemas. Es más fácil extraer una prótesis entera que una rota, argumentan, y la tasa de rotura de las PIP es tres veces mayor al habitual. Francia, Holanda, Venezuela o Brasil —Poly Implant Prothèse tenía un gran mercado en América Latina— pagarán las intervenciones de las afectadas. También el recambio de las prótesis si las mujeres se operaron por razones sanitarias. En España, sin embargo, la sanidad pública solo costeará las operaciones y la sustitución de los implantes a las afectadas por roturas que se hicieran una reconstrucción mamaria por problemas médicos (indicada para patologías como el cáncer) en los hospitales públicos —solo en Valencia y Cataluña son más de 1.000—. Las clínicas privadas, aclara un portavoz del Ministerio que encabeza Ana Mato, deberán asumir los costes de las extirpaciones y la sustitución de las prótesis de aquellas mujeres que operaron por cuestiones de estética y que ahora tienen problemas.
Preguntas al lector.
1- ¿Ves adecuada la actitud del gobierno español en estos casos?.
2-¿Crees que se podría haber evitado este problema?.

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