martes, 17 de abril de 2012

Jaén es la provincia andaluza que más biomasa consume para usos térmicos

El uso energético de la biomasa ha tenido en Andalucía una amplia tradición de uso, debido a los importantes recursos biomásicos existentes en nuestra comunidad y que están relacionados principalmente con el cultivo del olivar. Sin embargo, es en la actualidad cuando su uso está experimentando un mayor desarrollo debido a la mejora tecnológica de los equipos de aprovechamiento, a la adecuación de los biocombustibles a dichos equipos, a la concienciación ciudadana y al impulso del Gobierno andaluz a esta fuente renovable. Todo esto ha hecho que Andalucía sea referente nacional en generación eléctrica con biomasa.
La provincia de Jaén dispone de casi la mitad, el 48%, del potencial andaluz de la biomasa procedente del olivar: orujillo, hueso de aceituna, hoja de almazara y poda de olivo. Por ello, el consumo de biomasa y los proyectos de producción de biocombustibles, como los pelets (pequeños cilindros de madera prensada), han encontrado en Jaén su ubicación idónea. Y es que la provincia tiene un aprovechamiento anual del 27% de sus recursos biomásicos disponibles.
Así, es la segunda provincia andaluza en cuanto a consumo de biomasa, que en 2010 fue de 245,42 ktep (kilotoneladas equivalentes de petróleo). En este sentido, los procesos térmicos de la industria son los que tienen un mayor consumo, con el 59% del total.
De esta forma, Jaén es la provincia de mayor consumo térmico de biomasa, alcanzando el 32% del total andaluz. La mayor parte de este consumo se realiza en las mismas industrias en las que se genera la biomasa, especialmente en las industrias del olivar, donde además de la producción de vapor en almazaras y extractoras, es muy importante el consumo de orujillo para el secado de aceite de orujo en extractoras y en el sector cerámico, donde la biomasa no solo se emplea como combustible para la caldera, el horno y el secadero, sino que se introduce en la masa cerámica para mejorar el proceso de cocción y las propiedades finales del ladrillo.
El sector donde la biomasa está experimentando un mayor incremento de uso es el residencial, mediante la implantación de equipos domésticos de baja potencia, como las estufas que utilizan como combustible pélets (pequeños cilindros de madera prensada). A esto hay que añadir el sector terciario (hoteles, residencias, colegios, etc.) donde encontramos ejemplos como el Hotel Sierra de Cazorla, en el municipio de La Iruela, que utiliza hueso de aceituna para aportar agua caliente sanitaria y calefacción tanto al hotel como a un spa anexo y que recibió una subvención de la Agencia Andaluza de la Energía de 100.800 euros. Destaca también la apuesta que están haciendo muchos Ayuntamientos de Jaén por la biomasa térmica en instalaciones municipales de distinto tipo: piscinas, polideportivos, oficinas, tal y como ya cuentan en Alcalá la Real, Marmolejo y Quesada.
Destacan sobre ellos dos proyectos muy emblemáticos. Por un lado, la climatización de distrito, con biomasa en el Parque Tecnológico del Olivar (Geolit) situado en Mengíbar. Consiste en el suministro de calefacción y refrigeración mediante una máquina de absorción y un sistema de distribución por tubería del agua caliente y fría proporcionados por la combustión en dos calderas de biomasa.
Se trata de una experiencia pionera en España puesto que proporciona la energía necesaria para cubrir las necesidades de frío y calor previstos a un parque tecnológico e industrial. Este proyecto ha obtenido un incentivo económico de la Agencia Andaluza de la Energía cercano a los 2,3 millones de euros.
Mayor repercusión tendrá si cabe un proyecto impulsado desde la Consejería de Economía, Innovación y Ciencia, para instalar calderas de biomasa en los centros educativos de la provincia de Jaén y al que ya se han sumado 84 municipios que contarán con calefacción por biomasa en sus colegios.



¿Se podría hacer lo mismo en las demás provincias?
¿Beneficiaría económicamente a la provincia?

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